ALEXIA DE BOTTEMBORG.  Alertada de que en Cortona podrían hallarse pruebas del paso de Eugène de Flandres, su antepasado más ligado a la Casa Savoya, Alexia de Bottemborg partió en busca de indicios que relacionaran su familia y su blasón con la toscana.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ALEXIA DE BOTTEMBORG.  Descendiente directa de Augusto, Príncipe de Sajonia, Alexia de Bottemborg acude, animada por su lunática tía-abuela Clementina, a la milenaria y rebelde ciudad de Koprivshtitsa para reencontrar parte de su pasado y su linaje.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis SALVADOR DE SOS.  Tinos y reveses han revelado al impostor Franz Wilmberg que, si la cota técnica de una misión le supera, debe resignarse a reclamar apoyo, como cuando se encomendó al experto en electromecánica Salvador de Sos en el caso de la figura de hierro.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis LA VIVAZ LARA.  En cuanto se percataron de su don para enfocar hasta la pura nitidez lo que para todos es la difusa y azarosa silueta del futuro, en torno a la vivaz Lara se agolparon sabios, brujos e iluminados para analizar su mirada prodigiosa y opalina.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis JULIÁN SOLÍS.  Porque, según cuentan en cada aniversario, su abuelo fue en el treinta nueve el primero en sentarse a probar las viandas y caldos de Casa Emilio, Julián Solís tiene reservada la mesa uno de la sala, para siempre, como si de un palco se tratara.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis JORGINA VALEO.  Cuando, amparada por la multitud, se siente más allá del alcance de los reproches y la mirada feroz de don Silvino, Jorgina Valeo, señora de Galíndez, olvidando lo que fue, lo que es y debe ser, llena el pulmón y se arranca por farrucas.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis PABLO MONZÓN.  De tanto buscar nuevos ángulos, caminos variables, puntos de vista chirriantes, perspectivas imposibles, Pablo Monzón, falto de alternativas, echó a andar con sus atriles, lienzos y paletas sin poder mirar nunca más el mundo de frente.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ORTZI CELAYA. Mientras los píos, quiméricos y sumisos, se empeñan, en sus miopes delirios, en mendigar respuestas a sus sinsabores cotidianos en el rostro difuso de su dios, Ortzi Celaya, rebelde pero práctico, busca soluciones tangibles en los ojos de mamá.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis BENGXIANG SIAH.  Todo iba bien, ascendió incluso a delegado de Proton para todo el sur de Malasia, pero algo, quizá los hilos invisibles que sostienen y marionetean el alma, se partió y Bengxiang Siah pasó de ser un mercader erguido al desarticulado polichinela.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis SONIA LUENGO.  El timbre sonaba sin que Cris, la única a la que Sonia Luengo podía confesar que le excitaban más los versos que la moda, las palabras que las joyas, descolgara para contarle que se había cruzado, casi de madrugada, con su escritor favorito.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis
CLARA MORA.  Cuando Klaus Roth le llamó para darle el papel de la tendera Vicky, Clara Mora se ofreció en la frutería de abajo y, de tanto mimetizar cada gesto y cada voz, acabó por encandilar a la clientela de la calle de la Magdalena y alrededores.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis MINERVA GODOY.  Si lograba llegar a la sede de la Asociación y contar a sus compañeros las promesas que le acaba de arrancar al alcalde antes de que comenzara la votación, Minerva Godoy esperaba poder al fin desbancar al arisco ayuno y añoso presidente.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis CAYO PINO.  Como no soportaba deber su desahogado puesto de conserje con casa a los favores del concejal Crespo, su protector desde que le sorprendió chalaneando con aquellos bribones, Cayo Pino renunció y regresó a su comercio desabrido y menudo pero libre.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis CARLO BIZZOTTO.  Porque recuerda con detalle, se jugaría su colección del Ranger Tex, que fue en esa intersección donde la vio aparecer, como una epifanía, entre la muchedumbre de compradores, andarines y comerciantes, Carlo Bizzotto regresa cada domingo y espera.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis GIUSEPPE BIRA.  Desde que ganó las elecciones al frente de su propio partido, Rifondazione Toscana, Giuseppe Bira pasa con frecuencia en su motocicleta por la plaza Boccaccio de Certaldo para gozar viendo el rostro todavía estupefacto de exalcalde Betti.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis EL IMPOSTOR MICHEL DUBROWSKI.  En los prostíbulos de la rue Blondel donde otros apenas perciben el mullido parapeto que dan la complacencia y el cobijo, la osada arquitectura de la fantasía, las perversiones sin ley, el impostor Michel Dubrowski, él, encuentra una patria.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ANTONIO MUÑOZ.  Quién habría dicho a Antonio Muñoz cuando llegó a la Barcelona del cincuenta con un cromo de Molowny bajo la gorra que la necesidad, la perseverancia y el disimulo le llevarían hasta el codiciado puesto de utillero de los alevines de la masía.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis EL IMPOSTOR FRANZ WILMBERG.  Acosado por la soldadesca más tenaz y la tecnología menos concebible, el impostor Franz Wilmberg se refugió en antros cochambrosos para, contenido el aliento y debilitado el pulso, fingirse muerto y transparentarse hasta calcar las tinieblas.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis