ARUN PANDEY.  Salvo su esposa Aarti, nadie en Kataraban sabe que Arun Pandey, el callado profesor de la Rani School de Jhansi, lleva tiempo adornando con unas rupias sus magros ingresos vendiendo al regateo collares en el peaje de la carretera de Khajuraho. © : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis RAJU MAKWANA.  Cuando ni los perros holgazanean por Dasaswamedh road, todavía de noche, Raju Makwana recorre las callejuelas que conducen al Ganges para que, al amanecer de todos los días, su barca sea la primera en estar lista a la espera de los peregrinos. © : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis MADHURI RAIJPUT.  Aunque hace ya mucho tiempo, desde que acudía cada madrugada con él al río sagrado, que da su alma por purificada, Madhuri Raijput regresa a la orilla del Ganges para que Yogesh, desde la profundidad, le acaricie con su sonrisa líquida y eterna.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis MUKESH PATEL.  Porque percibía que ni las callejuelas de Bherunda ni todas las áridas llanuras de Rajasthan podían contenerle, con apenas doce años Mukesh Patel partió una noche con su hatillo hacia el Este para poder ver y mostrar lo ínfimo y lo universal.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis KIRAN Y JINTU BANIA.  A estas alturas del campeonato, si el reparto de bombonas coincide con un partido del Delhi Cricket Team, Kiran y Jintu Bania saben que tienen que esperar a que el señor Prasad, recobrados el pulso y las fuerzas, levante la persiana de la joyería.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis BHARAT CHANDANI.  Apenas el dindón de la campana anuncia el fin de las clases, Bharat Chandani se precipita a la orilla del Ganges para ayudar a sus tíos a convertir la inservible maraña de hilos de cada tarde en la ordenada e implacable red de cada mañana.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis SAWAN RATHI.  Ser el primogénito de Manish, el calderero de Sigra, le predestinaba a los martilleos y la sapidez masticable que dejan los metales en el paladar pero Sawan Rathi prefirió, a cambio de nada, cocinar en los comedores callejeros de toda la ciudad.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis SAIS SHISHIR.  Con el pretexto de adecentar el Darbhanga ghat para los peregrinos que arriban cada amanecer a inundarse de deidad, Sais Shishir, antes de acudir a su puesto en la oficina de impuestos, trata de equilibrar su karma, escobada va y escobada viene. © : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis RAHUL TRIPATHI.  Para triturar el tiempo como se masca el tabaco, Rahul Tripathi, dispuestas sus mercancías a la vista de los peregrinos, desmenuza cada día el ejemplar del Amar Ujala seguro de que, desde las noticias más pequeñas, puede hacer su mundo más grande.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis NISHANT KUMAR.  Ni la fatiga por el largo viaje, ni las privaciones, ni las llagas del camino han impedido que Nishant Kumar alcanzara el otero mágico desde el que se debe contemplar al menos una vez cómo lo real se funde con lo sagrado a orillas del Ganges.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis
RAVI JAISWAL.  Con el informe favorable del profesor Munnilal Ram y el respaldo del patrimonio familiar, Ravi Jaiswal podría hacer valer ante el State Bank of India su proyecto de fundar un microbanco, el primero sin empleados ni sucursales de Uttar Pradesh.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis AJAY PATHAK.  De todos los saberes que acabará heredando de su padre, el que Ajay Pathak más ansía poseer es el arte de ungir la barca familiar con betún al delicado compás de las campanas, ese que augura vida plácida, agua mansa y pesca mucha. © : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis SAKET RAMRAIKA.  Apenas vio al contraluz del alba que la moneda de niquel había caído en cruz, Saket Ramraika se deslizó fuera del suburbio y de sí mismo para abrazar la espiritualidad como se ciñe un talle, arrellanado entre la santidad y la adivinación. © : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ARUN KUMAR.  Cuando por fin ha surtido la tienda del señor Rajput con minucias rescatadas de la mugre, Arun Kumar regresa a casa para, velado por el firmamento de su manta, dejarse soñar ajeno a que, para él, la melancolía será siempre la mitad de la alegría. © : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis NUR RAIHAN.  Los domingos por la tarde, los varios hijos y los muchos nietos de Nur Raihan se disputan con sus vecinos de Chow Kit el aroma que desprenden los bizcochos coronados de gula melaka que ella inventa como otros aderezan historias fantásticas. © : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis