JOSÉ BRUN.  Nadie ha sabido nunca, mucho menos jorgina, que, aupado por el aturdimiento propio de la mocedad, José Brun recorría con frecuencia el valle hasta el camino de Borce para, agazapado y temblón, acechar el paso vivo de aquella pastorcilla con rizos.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ARCHIBALD MANZANO.  Después de tantos meses solo frente a la pantalla, Archibald Manzano, con su gorra puesta tal y como han acordado para su cita, ensaya una última vez las frases que ha preparado para salir con brío de los primeros críticos y decisivos minutos.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis MIKEL SANAGUSTÍN.  A pesar de la fascinación que suscitó su hallazgo de la daga en la arena, se hizo pronto el vacío alrededor de Mikel Sanagustin cuando empezaron los episodios de predicciones delirantes o visiones de espectros levitando sobre las olas.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis AURELIA PINTO.  Los dieciocho meses que pasó estudiando segundo grado en Los Amates con la beca que el consejo garífuno le concedió le bastaron a Aurelia Pinto para saber y repetir que la vida de los suyos es mejor si su identidad se adorna con letras.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis REMEDIOS CARBONELL.  Remedios Carbonell no pierde de vista sus Ester, Sara y Adán que corretean por la plazoleta, frente a su iglesia de doctor Bellido, hasta que, acabadas sus plegarias mecánicas y la merienda, les recoge, exhaustos, con su voz recia y amorosa.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis CARLA LUCHETTI.  Fue la enardecida seguidora del Rosario Central Carla Luchetti quien convenció, en el setenta y cuatro, a Saúl Vilar del Banco Hipotecario para que diera el visto bueno a los créditos que permitieron retener a Mario Kempes otra temporada.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis EL PEQUEÑO GERMÁN CAMPUZANO.  El pequeño Germán Campuzano cumple con rigor su horario, ese, planificado, que desde el desayuno le llevará de la playa a la piscina y viceversa cada hora en punto, hasta que el cercano trajín de voces y cacerolas le reclame para la comida.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis MARINA CASAIS.  En el cole, en el trabajo, con su entorno y con el resto del mundo, Marina Casais necesitará confiar en los demás y que confíen en ella, como todos nosotros, que aprendemos a abrazar antes de nacer y no lo olvidamos hasta después de morir.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis EL IMPOSTOR MASSIMO SANTINI.  En la fase más aguda de su adiestramiento, el impostor Massimo Santini descubrió, como una epifanía, que la realidad es el más fantasioso de los psicotrópicos, una evocadora silueta de colores, texturas, intensidades y aromas que dejan huella.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ANIA CANIC.  Como pronto sabrá Ania Canic, el arte de la seducción, de gustar siendo uno mismo y otro a la vez, por innato que sea, requiere de técnicas sutiles, de adiestramientos refinados que, a cualquier edad, en cualquier patria, no acaban nunca de acabar.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis
BELIMIR BANJAC.  Todos los jueves por la tarde, porque fue un jueves cuando ocurrió, Belimir Banjac lleva a su pequeño Bela y le cuenta, para que nunca se olvide, cómo los aviones de la OTAN mataron a su abuelo en el bombardeo del hospital Dragisa Misovic.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis LORENA CASADEMONT.  La misma suma de mimo, destreza y paciencia que Lorena Casademont destina a tejer el raso aterciopelado de su dicha es el que aplica para soportar a los insaciables inversores en su puesto de asesora de la oficina central del Credit Suisse.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ANASTAZIJA VUCIC.  Sea por su estilo discreto, el buen humor que irradia o su caminar siempre cadencioso, vaya donde vaya por las animadas callejuelas del viejo Belgrado Anastazija Vucic siempre parece escoltada, mimada, llevada en volandas, envuelta en armonía.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis ALINA DUMA.  De día, Alina Duma brinda sus muchas habilidades a la comunidad en su puesto del Servicio Municipal de la Vivienda de Craiova, de noche para alcanzar sus sueños de lujo e independencia, las reserva para un próspero puñado de conciudadanos.© : paco cuenca, paco_cuenca, paco-cuenca, sinestepolis MARIUTZA SZABO.  La rutina, y es probable que su matrimonio con Eugen, han disipado la euforia con la que Mariutza Szabo entró en el servicio del hotel Aro en el setenta y nueve dispuesta a soñar y segura de una vida de fantasías, aventuras y tribulaciones.© CESARELA LACATUS.  Cesarela Lacatus destaca por su pericia en cuantas tareas se propone, en la oficina de patentes de strada Smardan por la mañana, ordenando la biblioteca de la Universidad por la tarde y como amante virtuosa para su Vlad hasta medianoche.© GIACOMO BARLETTA. Como suele suceder, y a pesar del aura de ponderación que le ha acompañado siempre, la plácida vida del professore Giacomo Barletta se tornó sombría y tormentosa desde su loca e irreprimible pasión por la joven Alessandra Farnesse.© STELLA BIASOTTI.  Las tardes de agosto, Stella Biasotti baja a la terraza de la Vecchia Praga en busca del valor y la excusa que le permitan entablar conversación sin bochorno con il bello Lucca cuando, de regreso a casa, acude a asomarse al Pozzo del Leoncino.© LUCA SABOU.  En su cabaña adosada a la casa familiar en las afueras de Timisoara, el solitario y soñador Luca Sabou experimenta, arma y despieza, rebusca en su microscopio imaginario el germen de la alambicada gloria prometida a los príncipes de la alquimia.© ALINA VOICAN.  La querida maestra de Brasov Alina Voican, que nació entre montañas en la adea de Lotru, es una superviviente del aislamiento, de un mal padre, de la barbarie nazi, del dictador Antonescu y de las carencias de los últimos años del líder Nicolae.©
LUCÍA SÁBATO.  Abstrayéndose a duras penas de códigos de barras, lomos de merluza y tarjetas de crédito, Lucía Sábato repasa una vez más sus apuntes de estrategia de la creación pictórica de la que se examinará en cuanto Sheila acuda a relevarle.© ELISEA TORRECILLA.  A la misma hora de todos los días, Elisea Torrecilla suspira desde su asiento del tranvía contemplando como el inaccesible Jaime, su compañero de la facultad, le adelanta montado en su scooter con su aire firme, templado, tan veloz y varonil.© ALEXANDRU BORBELY.  Por su enganche a Tomb Raider de día y su afición enfermiza al gimlet con compañía de noche, Alexandru Borbely, el deslumbrante y habilidoso alero, esperanza de toda la ciudad, no llegó nunca a ser titular del Cuadripol Brasov Basketball.© AFINA RADU.  Cuando le toca clase de mates, Afina Radu se va al bar de Bogdan o a ver escaparates o se sienta en el portal de la biblioteca, cualquier cosa antes que soportar tener que ver sin tocar a Claudiu, el hechizante profesor que se comería a besos.© CANDELA ALBOX.  Por milésima vez, Candela Albox repasa las palabras que ha escogido con tanto cuidado para, en cuanto llegue hoy a casa, contar por fin a sus padres Rosa y Donato que está decidida, que, pase lo que pase, se marcha de casa para vivir con Lucas.© VANESSA FLOWERS.  Para Vanessa Flowers, que reina sin rival desde nisesabe en las playas del sur, la euforia, los vértigos y el relente del bullicio también se desvanecen cuando, sin remedio, la verdad crepusculea, se enfocan las certezas, emerge de nuevo la vida.© MAKSIM TRATNIK.  Se veía venir, su matrimonio con la bella pero tan estirada Katrin estaba condenado así que nadie se sorprendió al ver pasar a Maksim Tratnik a la fuga por Wolfova Ulica con, por único botín, su bicicleta, la vieja tele y sus calcetines fucsia.© MINCA KOSMAC.  No se supo hasta primavera, hacia San Gregorio, pero fue perturbadora Minca Kosmac quien sedujo a Maksim y le convenció de que, con la escusa de su traición con Marjana, cogiera su bici, su tele y sus calcetines fucsia y escapara de la fría Katrin.© ARVYDAS ZVAGULIS.  Con la llegada de la competencia con fauces que propician las flamantes economías de mercado, Arvydas Zvagulis, apasionado de coches de lujo y de kajukenbo, no escatimó maquinaciones ni amilanes hasta abrir la concesión de Masserati en Kaunas.© SERGEY PAVLOV.  Como bien sabe Sergey Pavlov, lo que siempre ha caracterizado a los espías de renombre, además de los tópicos ligados al porte, la elegancia, el cuerpo atlético, el atractivo sin par y la sagacidad, es su gran capacidad para el disimulo.©
EL IMPOSTOR JAMES SIMMONS.  En cuanto el impostor James Simmons divisó la señal de humo supo que sus superiores le daban vía libre para acechar hasta interceptar al enemigo cuando fueran las ocho horas y diecisiete minutos del martes ocho de febrero de dos mil once.© ANNA SOKUROVA.  Pasó tantas horas acechante frente al teatro, en el treinta y seis de Prospekt Krasnyy, esperando poder ver, tocar, oler sus ídolos que, ahora, Anna Sokurova, primera bailarina del ballet estatal de Novosibirsk, no esquiva jamás a sus admiradores.© EL IMPOSTOR FRANZ WILMBERG.  Según retuvo el impostor franz wilmberg en sus andanzas, por encima de religiones, luminosas doctrinas y dogmas ciegos, los mejores bultos para configurar un buen equipaje son querer y hacernos queribles, compartir, ser dignos y ganarnos el pan.© MARIO CHICALZA.  Para no perder el norte y la cabeza, Mario Chicalza, mientras acarrea envases por Huertas, proyecta el recorrido inverso que le devolverá un día a su Salango, a sus cielos con pelícanos, a sus atardeceres pacíficos, a su patria alegre, rocosa y salada.© CLARA OLIVARES.  La chispa, esa capacidad de envolver en transparente, como una piruleta de antaño, el ingenio con la viveza, es a la conversación lo que el abono a los cultivos, un maná necesario, un don natural escaso con el que Clara Olivares ha sido laureada.© VULCANO HERRERO. Desde la tarde aciaga en la que Apolo fue a la fragua a revelarle la aventura de su mujer, la bella Venus, con el aguerrido Marte, Vulcano Herrero, al dejar el estrépito de la forja y los yunques, prefiere perderse a regresar al irrespirable hogar.© EL FLACO LABADÍ.  Son tantos los partidarios de sus armonías envenedadas y sus riffs diabólicos que el Flaco Labadí, docto roquenrolero, tiene que esfumarse como pompa de jabón para gozar lejos de fans y estridencias de las epopeyas vivas y las lenguas muertas. ©