PAUL BACHELIN.  Un domingo al mes, Paul Bachelin se aleja de los bancos del Square Marie-Curie o del abrigo de La Mie de Pain y, con las monedas que le echan sin que las pida, comparte una comida con Fanny como si todavía estuviera, risueña, luminosa, inacabable. © Un dimanche par mois, Paul Bachelin s ́éloigne des bancs du Square Marie-Curie ou du Refuge de La Mie de Pain et, grace aux quelques monnaies qu ́on lui donne sans qu ́il le demande, partage un repas avec Fanny comme si elle était encore là, souriante, lumineuse, interminable. © MARTINE BENOIT.  Y si el muchacho amilanado al que cruzo cada día en el vértice de Drouot y Provence, piensa Martine Benoit, el único que no me desarropa con la mirada, fuera el mil veces fantaseado amante capaz de envolverme en luz hasta hacerme feliz y mejor. © GISÈLE ROBERT.  A dos pasos de la terraza del Café Pierre, Gisèle Robert, becaria del Nouvel Obs, repasa las contradicciones del Presidente antes de reunirse con Kuntur, el enigmático agente que le ha elegido a ella para poner en jaque a la Quinta República. ©  À deux pas de la terrasse du Café Pierre, Gisèle Robert, stagiaire au Nouvel Obs, énumère les contradictions du Président avant de rencontrer Kuntur, ĺénigmatique agent qui ĺa choisie pour ébranler les fondements de la Cinquième République. © JOSIANE GUICHARD.  A pesar de que se hizo la promesa de que a ella no le sucedería, Josiane Guichard espera a la salida del turno de noche de las Galeries Lafayette a que, como antaño hacía su madre, le traigan un momento a su niña para achucharle antes del cole. © RAYMOND LAMBERT.  Lo tenía todo previsto, cada expediente estrujado, cada coartada refutada, cada fraude maliciado, todo salvo que a él, Raymond Lambert, el temido lince del fisco de la place Saint Sulpice, se le llevaran el coche unos niñatos vestidos de gendarmes. © ANGÉLIQUE D´ALBIGNAC.  Apenas cesó el estruendo del portazo que Angélique d´Albignac dio en el rostro iracundo de su padre el marqués, todos trataron sin éxito de disuadirle de que renunciara a su posición por los fugaces brazos de un desaliñado del Quartier Latin. © RÉMY DUMAS.  Todo le vale, tazas, postales, carteles, llaveros, todo mientras lleve impreso el rostro de la Môme Piaf, así que Rémy Dumas, consciente del alto precio que paga por esas joyas que acopia, se limita a sentarse en la terraza del Fontenoy y a esperar.  Tout est bon pour lui, tasses, cartes postales, affiches, porte-clefs, tout, pourvu que le visage de la Môme Piaf y soit gravé et Rémy Dumas, qui sait le prix élevé qu ́il est prêt à payer pour ces bijoux qu ́il amasse, n ́a qu ́à s ́installer sur la terrasse du Fontenoy et à attendre. © ANTOINE CASTRE.  Todos, críticos y lectores, encumbraron « Les amours d´Élise », pero el desenlace se le antoja ahora tan fallido que, enajenado, incontenible, Antoine Castre recorre una por una las librerías de París para añadir el par de páginas que lo cambian todo.  Tous, lecteurs et critiques, ont fait l´éloge de « Les amours d´Élise » mais le dénouement lui semble à présent tellement ratée qu´Antoine Castre, hors de lui, court toutes les librairies de Paris pour ajouter les deux pages qui changent tout. © LAURE WÁNG.  Hoy es el día, Laure Wáng sale in extremis de la rue du Temple para mostrar a todos que su disparatada propuesta de envolver el Pont des Arts con una estructura de cristal puede desbancar los diseños de los más afamados y rutilantes estudios. © KRISZTINA FARKAS.  Tarde, de regreso a casa por la rue La Fayette, Krisztina Farkas no deja de repasar el puñado de buenas razones que le empujaron a subirse a aquel tren nocturno en la fría estación de Tokaj para reconstruir su amor propio con el desamor ajeno. ©
MARIE GUIGOUX.  Fue la propia condesa, sabedora del quebranto que habían ocasionado a su esposo las revelaciones de Marie Guigoux acerca de sus infames afectos, quien encargó a Estelle que le alejara con sigilo de los temibles brotes de furia del señor conde. ©  C ́est la Comtesse elle-même, vus les ennuis qu ́avaient causé à son époux les déclarations de Marie Guigoux sur ses infâmes affections, qui commanda à Estelle qu ́elle l ́éloigna en grand secret des redoutables accès de fureur de Monsieur le Comte. © JACQUES VIGIER.  Fue en la sucursal de la BRED de la rue La Fayette donde Jacques Vigier que, ávido de lujos y afectos había sustituido la paleta por una Luger semiautomática, inició y unos desdichados minutos más tarde vio truncada su carrera de Arsène Lupin. ©  C ́est dans la succursale de la BRED de la rue La Fayette que Jacques Vigier qui, friand de luxes et de tendresses avait remplacé la truelle para une Luger semi-automatique, inicia et quelques malchanceuses minutes plus tard vit boucler sa carrière d´Arsène Lupin. © JOËLLE SAUVAGE.  Transportada por sus ideales, Joëlle Sauvage dejó la facultad, los amigos, incluso el sol del Midi, para retroceder dos siglos hasta impregnarse por Saint-Benoît de las rimas de Verlaine, los desplantes de Rimbaud y los caligramas de Apollinaire. ©  Transportée para ses idéaux, Joëlle Sauvage quitta la fac, ses amis, même le soleil du Midi pour se reporter deux siècles en arrière vers Saint-Benoît jusqu´à s ́imprégner des rimes de Verlaine, de l ́insolence de Rimbaud y des calligrammes d ́Apollinaire. © ANNE LEROY.  Desde que entre la rue la Fayette y el Boulevard Haussmann se rumorea que Anne Leroy, la eterna taquillera de las Folies Bergères, sabe más de caballos y apuestas que el Paris-turf, todos le admiran, muchos le envidian, incluso algunos le espían. ©  Depuis qu ́entre la rue de la Fayette et le Boulevard Haussman on murmure qu ́Anne Leroy,
l ́éternelle guichetière des Folies Bergères, en sait plus sur les chevaux et les enjeux que le Paris-turf lui-même, tous l ́admirent, beaucoup l ́envient et certains l ́espionnent. ©  FLORIAN MOREL.  Cuántos fértiles y palpitantes años lleva Florian Morel, como si fuera Colin, deambulando por Saint- Germain-des-Prés, como si fuera Memphis, tras el rastro mágico de Choë, la de Vian, la del Amor sin igual cuando sobrevuela la espuma de los días. ©  Que d ́années palpitantes et fécondes pour Florian Morel, qui se prend pour Colin, déambulant dans Saint-Germain-des-Prés,qu ́il prend pour Memphis, sur la trace ensorcelante de Chloé, celle de Vian, celle de l ́Amour sans pareil quand il survole l ́écume des jours. © CLAIRE LAUNAY.  Como no quería abandonar París como si huyera, Claire Launay citó a Florence para explicarle de una vez y sin pesar lo que, locos sí pero embriagados de lucidez, sucedió aquella noche con Laurent en su mansarde del Faubourg Montmartre. ©  Afin de ne pas donner l ́impression de quitter Paris en fuyant, Claire Launay donna rendez-vous à Florence pour lui expliquer une fois pour toutes ce qui, fous sans doute mais enivrés de lucidité, arriva ce soir-là avec Laurent dans sa mansarde du Faubourg Montmartre. © ANDRÉ GUY.  Cada martes, André Guy acude con su medalla en la cartera a contar a los jóvenes de la banlieue de París cómo, junto a aquellos treinta y dos guerrilleros españoles, derrotaron a una columna alemana de mil hombres en la batalla de La Madeleine.© Tous les mardis, André Guy emporte sa médaille dans son cartable et va raconter aux jeunes de la banlieue de Paris comment, avec trente-deux « guérrilleros » espagnols, ils stoppèrent une colonne allemande forte de plus de mille hommes à la bataille de La Madeleine. © LAETITIA BOUTTIER.   Al enfilar el boulevard de la Madeleine para la entrevista en la agencia, Laetitia Bouttier sabe que sólo mostrándose audaz, útil, bella y colorida tendrá la oportunidad de alejarse de la palidez de la banlieue y la negritud de la estrechez. ©  En enfilant le Boulevard de la Madeleine pour passer l ́entretien à l ́agence, Laetitia Bouttier sait que se montrer audacieuse, utile, belle et irisée est la seule issue pour s’éloigner de la pâleur de la banlieue et de la noirceur du besoin. © ROGER BILLEBAULT.  Cuando, bonapartista airado, Roger Billebault abandonó la Borgoña para brindar su brazo al imperio, nadie suponía que lideraría las sangrientas barricadas de la Comuna para al fin, conservador republicano, iniciar la afamada estirpe de carniceros. ©   Lorsque, Bonapartiste furibond, Roger Billebault abandonna la Bourgogne pour combattre aux côtés de l ́empire, nul ne soupçonnait qu ́il serait plus tard à la tête des sanglantes barricades de la Commune pour, enfin, républicain conservateur, inscrire dans l’histoire la noble et fameuse lignée de bouchers. © CATHERINE GROUARD.  Solo Marie-Adèle, con sus agitados, inagotables e instrascendentes chismes, es capaz de rescatar a Catherine Grouard, a la salida de su productora 'Les Films de l´Opéra', de los guiones inasequibles, las estrellas antojadizas y las magras taquillas.©
SYLVAIN LACLAIS.  Por la jactancia propia de los que nunca han sido apresados, el felón Sylvain Laclais creía vigilar al comisario Jacob cuando era éste quién, con la ayuda del anodino pero eficaz inspector Roche, le llevaba donde la investigación requería.© SOPHIE DAUBRE.  Por el estupor que se dibujó en el rostro de su rival en la pugna por el legado de los laboratorios Rouchon cuando le mostró las fotos de Claire desnuda, Sophie Daubre, al salir de aquel despacho, sabía que su cliente saldría rico y airoso.© YUMI MITSUKOSHI.  En cuanto reconoció el membrete de su todopoderoso padre en el sobre de la Corporación Kuro, Yumi Mitsukoshi supo que solo si huía a París para ocultarse en el discreto estudio de su amiga Akane lograría paralizar su boda con el blando Shiro. © LUC GERMAIN.  Si lograba alcanzar la rue Labat, donde, según sospechaba, era el ex-capitán Ljubetic quien esperaba, sin que ni él con su aire inofensivo ni su bolsa con las muestras levantaran sospechas, Luc Germain sabía que Emma estaría por fin a salvo.© WEIWU HUANG.  En el lugar en el que los primos Téophile y Alphonse establecieron su mercería hace más de cien años, el agregado Weiwu Huang y su asistenta esperan la apertura de las Galeries para un último informe antes de que se anuncie la compra millonaria.© YVES BEAUMONT.  Al doblar la esquina de la rue de Provence, Yves Beaumont intensifica sin querer el pedaleo espoleado por el recuerdo de las historias aterradoras que su abuelo Georges le contaba sin sutilezas sobre la rue Cadet y sus escurridizos fantasmas. © Au détour de la rue de Provence, Yves Beaumont intensifie malgré lui son coup de pédale, emporté par le souvenir des histoires  d´épouvante que lui racontait sans ménagement son grand-père Georges sur la rue Cadet et ses insaisissables fantômes. © ADILA HAKKAOUI.  Aún nos son las seis y media cuando, cada mañana, Adila Hakkaoui acude desde Villetaneuse al dos de la rue de Sèze a dejar la Pâtisserie de l´Olympia reluciente y dispuesta para el trajín de vecinos, turistas y lamerones de toda condición.© GIANLUCA BARTALI.  Para honrar a su padre Aldo que llegó desde Toscana a la rue Cadet del París del treinta, Gianluca Bartali sigue cocinando lardo di colonnata y rezando a la Madonna del Sasso que, según decía, le protegió en el éxodo que le malhirió para siempre.© SYLVIE BACHELAY.  De tanto supervisar cada detalle y artificio de sus dilectas figuras, Sylvie Bachelay, cuando están a solas, oye con claridad cómo, de sus labios de cera, cada una le contesta, le refuta, incluso se emociona preguntando por la vida fuera del museo.© CHARLES SOURCE-FOUCAULT.  Fue el periodista de l´Humanité Charles Source-foucault, emboscado entre la rue de la Huchette y el Sena quien primero denunció al mundo la masacre de argelinos que la policía perpetró aquella noche del diecisiete de octubre del sesenta y uno.©
MICHEL VENTOUX.  Fue su tía Louise, su valedora desde que reparó en su don para la danza, la que animó a Michel Ventoux a dejar Matoury y colocarse de cualquier cosa con tal de que fuera en el boulevard des Italiens, a dos piruetas de la Ópera y de la inmortalidad.© ÉRÔME LEDUC.  La hora del almuerzo y los alrededores de la rue du Bac donde conoció y sedujo a la luminosa Sophie le parecían favorables pero, aun con esa puesta en escena, Jérôme Leduc no sabía cómo confesarle que no volverían a verse, a amarse, a vivirse.© PHILIPPE BAGUELIN.  Quizá por su mirada fría y su voz murmurante mientras saja, estruja, desmantela, quizá porque por su pericia para despedir sin piedad los más sórdidos le reclaman de toda Francia, nadie ha visto nunca a Philippe Baguelin compartir mantel o tertulia.©  Cabecera París Un domingo al mes Paul Bachelin