NICHOLAS OF MYRA.  En el Sainsbury´s que está junto a la catedral de Saint Paul, cada Navidad los clientes son atendidos por Nicholas of Myra, un misterioso dependiente que con su mirada viva y su voz tranquila les deja maravillados, confundidos, mudos de emoción. © COLIN BUCHANAN.  Quizá porque John, su único contacto en Londres, no acudió a su cita en Saint Paul o quizá porque ha descartado regresar a la asfixiante Dornoch, Colin Buchanan habita en New Bridge Street encajado entre sus muchos sueños y sus escasos ahorros.© ALISON BURNET.  A las cinco, cuando un torbellino de empleados y turistas confluye en las arterias de Londres, Alison Burnet aguarda en un recodo de la District line a que el pequeño Sam asome para regresar, entre arrumacos y fracciones, a la tibieza del hogar. © TOM SHEPARD.  Cuando le sigue sin ser visto, incluso cuando en el Garfunkel´s, los miércoles, se acomoda en la mesa contigua Tom Shepard se siente a salvo, casi feliz, pero le aterra pensar en cruzar una palabra, una sonrisa, una simple mirada con el rubio Jack. © MARK PENDLETON.  Su constante preocupación por los bajos salarios en las plantaciones de caucho que la familia posee en Asia ha dejado a Mark Pendleton sin deportivo rojo, sin su rumbosa asignación y sin acceso al hogareño palacete que bordea el Tower Bridge. © HELEN WIGGINS.  Cuando Sir Bradley le contrató para que protegiera en todo a su hija en el Londres convulso y tentador que le ha tocado vivir, Steve no sospechaba que acompañar a Helen Wiggins en su primer viaje en metro resultaría una prueba tan fascinante. © HANNAH BUTLER.  Parece que fue ayer, piensa Hannah Butler, cuando recorría el abrumador camino que mi pequeña Lizzie toma ahora hacia las certezas variables, las dichas de quitaipón y, sobre todo, la voluptuosidad en la que cada paso es un deleitoso precipicio. © GARETH BAGGALEY.  A pesar de que al oír el clac de la puerta supo que Katie ya no volvería, Gareth Baggaley ha dejado los fogones del Wiltons y se ha instalado al pie del Blackfiards bridge para pasar los días a dos pasos apenas del apartamento que compartían. © DWAIN CASSAR.  Quizá porque le tortura la laxitud de sus comparroquianos o quizá porque allá donde va cree ver a Satanás precediéndole, Dwain Cassar recorre Londres acreditando que los milagros de nuestro Señor fueron más de cuarenta, referidos y recontados. © LYNNE GREENE.  A las doce del mes doce, frente al doce de Regent street, Lynne Greene llegó al encuentro de Laure tal y como habían convenido en secreto a la candorosa edad de los juramentos, de las verdades de acero, de las lealtades que se signan con sangre. ©
ZOE RADCLIFFE.  Mientras paseaba como tantas tardes por Westminster, Zoe Radcliffe no sospechaba que aquel día Phil iba a abrazarla por sorpresa y arrebatarle el corazón para siempre con su bufanda malva, sus zapatos Melvin & Hamilton y su sonrisa demoledora. © JESS RAFFERTY.  Siguiendo las pistas del misterioso correo que Ray le envió antes de huir, Jess Rafferty escudriña los símbolos y filigranas que esconden los apóstoles del tímpano de la Abadía de Westminster en busca de la clave que le guíe hasta sus brazos. © ADAM FOGG.  Depende de la dosis y de cómo se administre, piensa Adam Fogg mientras acude a su nuevo empleo de escaparatista en el Superdry de Oxford Street, el azar es capaz de mantenerte erguido, digno y acreditado o tumbarte a trompazos como a un pelele. ©